
yo quise el fin y había más, yo quise más: no había fin..
lo que yo quise encontrar, estaba atrás y no aquí ♪
Taaanto tieeeeempo; no pasó una eternidad, pero algo parecido...
Ingeniosa la idea de pintarte los ojos. Pero...¿desde cuando? Ahí te ves:
¿Cuanto hace que no recordabas la existencia de este pequeño espacio virtual donde depositabas cada tanto un pedazo crudo de tu realidad emocional? Impresionante la cantidad de tiempo que pasó, ocho meses después, te encuentro tecleando en el mismísimo lugar donde dejaste huellas importantes, Mariana.
Nada te costaba dejar redactas unas líneas en tu propio espacio; y sin embargo, ahora crees haber desgastado tu potencial gracias a lso innumerables intentos de expresarte que viviste a lo largo de todo este tiempo transcurrido. Qué irónico suena, que después de haberte declarado "out" de lo sumiso, te hayas atormentado con catastróficas escenas de verte envuelta de incertidumbre, donde tu equilibrio emocional se veía humillado por las cataratas de emociones que te arrastraron cada vez que te soltaron la mano.
Pero si profundizamos en el tema, coincidimos en la importancia de tu estabilidad frente al espejo. Te ves constatemente en el reflejo de tu propio ser. Ves lo
que el resto del mundo ve, y también todo lo que está oculto a la luz; lo tenés todo. ¿Quién dijo que necesitás más? Uno se encuentra feliz cuando quiere lo que tiene. Así sucede en verdad, no hay nada más sencillo.
¿Sencillez? ¡Por supuesto! Ahí mismo te aferrabas, hace casi un año atrás. ¿Qué le pasó a tu dinamismo? (Cosas que una se pregunta en momentos tales como cuando te tirás en la cama y te dormís añorando antigüos momentos.) Todas las que pasaste Mariana, en muchas caíste, y te levantaste dispuesta a progresar, procurando mejorar para la próxima, y así fuiste haciendote un poco más fuerte. Forjaste una coraza a prueba de golpes, y te dispusiste a recibirlos ya sin miedos, cuanta valentía ¿no? Qué fácil se debilitó en cuanto conociste lo que pensaste, erroneamente, sería tu refugio.
Y un par de palabras mal usadas, y un poco de desprecio, la maldita frialdad del
olvido y unos cuantos momentos insultantes te tiraron abajo,
después de haber llegado tan arriba, con lo mismo que trajo las amarguras anteriormente mencionadas, pero con inmensidades en cuanto a muestras de amar pueda uno llegar a imaginar. A la hora de aterrizar, una vez más Mariana, se cumplió el miedo tan horrible que tuviste desde antes de comenzar el viaje; los raspones posteriores a la caída todavía duelen, y con las lágrimas se te hace dificil distinguir cuales son los dedos en la llaga, y cuales los que quieren intentar sanar tu ardor.
Hora de caminar, no hay más tiempo que perder ¿verdad? Tu necesidad básica es la de avanzar; importantes fueron tus cambios en cuanto a personalidad respecta, así que no veo ningún obstáculo ahora en más que impida todo eso que estás buscando, pero para vos. En tu espacio, vale entera y sanamente lo que se limite a tus principios.
Gracias por dejarme salir.
Marianne.-
Todos nacemos con una caja de fósforos adentro, pero que no podemos encenderlos solos... necesitamos la ayuda del oxígeno y una vela. En este caso el oxígeno, por ejemplo, vendría del aliento de la persona que amamos; la vela
podría ser cualquier tipo de comida, música, caricia, palabra o sonido que
engendre la explosión que encenderá uno de los fósforos. Por un momento, nos
deslumbra una emoción intensa. Una tibieza placentera crece dentro de nosotros,
desvaneciéndose a medida que pasa el tiempo, hasta que llega una nueva explosión
a revivirla. Cada persona tiene que descubrir qué disparará esas explosiones
para poder vivir, puesto que la combustión que ocurre cuando uno de los fósforos
se enciende es lo que nutre al alma. Ese fuego, en resumen, es su alimento. Si
uno no averigua a tiempo qué cosa inicia esas explosiones, la caja de fósforos
se humedece y ni uno solo de los fósforos se encenderá nunca.
intentar no cruzarte un recuerdo en la montaña rusa de tu cabeza, es practicamente imposible